Así fue la operación con la que EE. UU. acabó con uno de sus grandes enemigos

Un poderoso misil con cuchillas permitió acabar con la vida de Ayman al Zawahiri.

Así fue la operación con la que EE. UU. acabó con uno de sus grandes enemigos

Un poderoso misil con cuchillas permitió acabar con la vida de Ayman al Zawahiri.

La operación estadounidense para matar al líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en Afganistán tomó varios meses de trabajo de la inteligencia de Estados Unidos para rastrear a la familia del terrorista hasta Kabul e identificar el objetivo. 

(Lea aquí: Qué viene para Al Qaeda tras caída de Ayman Zawahiri, muerto en ataque con dron)

Así lo confirmó este martes el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional, John Kirby, quien aseguró que “la misión realmente tomó forma en el transcurso de los últimos seis o siete meses”.

(Vea también: En un ataque con drones, EE. UU. elimina al heredero de Bin Laden)

La muerte de Ayman Al Zawahiri, por el que Estados Unidos prometió 25 millones de dólares a quien entregara información que permitiera encontrarlo, fue anunciada el lunes por el presidente Joe Biden.

Al Zawahiri era el sucesor de Osama bin Laden y un actor fundamental en la planificación de los ataques del 11 de septiembre en EE. UU. Era también el “autor intelectual” de los atentados a las embajadas de EE. UU. en Kenia y Tanzania.

Así fue el ataque con drones

Este martes se conoció que el hombre murió en un ataque con dron que se llevó a cabo con dos misiles Hellfire y sin presencia militar estadounidense en tierra, lo cual demuestra la capacidad de Estados Unidos «para identificar y localizar incluso a los terroristas más buscados del mundo y tomar medidas para eliminarlos», dijo un funcionario.

Kirby dijo este martes a CNN que EE. UU. obtuvo indicios de que Al Zawahiri se había mudado a la capital de Afganistán al rastrear a los miembros de su familia. “Fue realmente a principios de este año, como escucharon decir al presidente, que recibimos indicios de que el Sr. Al Zawahiri se había mudado a Afganistán”, confirmó.

Después de identificar su residencia, los funcionarios estudiaron sus movimientos y hábitos para determinar un supuesto patrón de vida y concluir que habían identificado a su objetivo.

Al Zawahiri fue asesinado el domingo en Kabul cuando caminó hacia el balcón de su residencia. El hombre fue localizado «varias veces y durante largos períodos en el balcón donde finalmente fue golpeado» por el ataque en la capital afgana.

El ataque no causó víctimas civiles, y la vivienda atacada no tiene señales de explosión. Estos dos elementos hacen pensar que Estados Unidos usó el Hellfire R9X, un poderoso misil con seis cuchillas que no explota al alcanzar su objetivo.

What Is Hellfire Ninja R9X Missile? How CIA’s Secret Weapon Killed Al Qaeda Leader Ayman al-Zawahiri Without Any Collateral Damage https://t.co/ME6sOLT5Zl via @IBTimesSG

— リーオン・ラルフ (@Tokyo72UK)

August 2, 2022

Bautizado Flying Ginsu, el misil se ha convertido en munición habitual para liquidar a líderes yihadistas sin causar otras víctimas civiles.

La casa de tres pisos alcanzada está situada en Sherpur, barrio acomodado de la capital afgana donde varias residencias son ocupadas por responsables y comandantes talibanes de alto rango. Varios habitantes interrogados pensaban que la casa estaba vacía.

«No hemos visto que nadie viviera ahí desde hace un año» aseguró un empleado de una oficina cercana. La vivienda «siempre estaba a oscuras, sin una sola bombilla encendida».

El ministro del Interior afgano negó el fin de semana informes sobre un ataque con aviones no tripulados en Kabul y dijo que un cohete había alcanzado «una casa vacía» en la capital.

Fotografía de archivo del 9 de septiembre de 2004 que muestra una captura a una cinta de vídeo en la que aparece Ayman al-Zawahiri.

Foto:

EFE

Kirby dijo este lunes que EE. UU. había recibido confirmación visual de la muerte de Al Zawahiri, pero no tenía confirmación de ADN.

El futuro de Al Qaeda

El asesinato de este líder supone un fuerte golpe para la organización extremista en un momento que reivindicaba volver a ser la líder de la yihad global.

Ahora su sucesión podría crear “verdaderos problemas” en el grupo, dado que ya apenas quedan figuras tan respetadas como la del egipcio asesinado.

Tras la muerte del líder de Al Qaeda, las tropas talibanes salieron a las calles de Kabul.

Foto:

EFE/EPA/STRINGER

“En cuanto a la yihad global, Al Qaeda no es solo Ayman al Zawahiri, es un conjunto de grupos afiliados muy poderosos como Al Shabab en Somalia o la coalición yihadista Grupo de Apoyo del Islam y los Musulmanes (JNIM), por lo que eso no va a cambiar. Pero lo que sí va a cambiar (en la organización) es lo que pasará tras su sucesión”, indicó el analista en yihad para International Crisis Group, Jerome Drevon.

El pasado 15 de julio, el Consejo de Seguridad de la ONU publicó un informe en el que nombró directamente a dos personas que podrían ser sus sucesores según la línea de antigüedad: el egipcio Seif al Adl o el marroquí Abdelrahman al Maghrebi, yerno de Al Zawahiri. Pero Seif al Adl y Al Maghrebi no tienen la misma experiencia ni credibilidad del líder asesinado.

Además, según el experto, que “estas dos personas hayan estado en Irán crea problemas” y eso puede crear incluso “fricciones” en el seno de Al Qaeda.

“La elección del próximo jefe dirá mucho de los futuros planes de Al Qaeda”, señaló este martes el Centro Soufan, un laboratorio de ideas independiente estadounidense.

Lo que representa para Biden

Pero el anuncio de la muerte de Al Zawahiri también sirvió para reforzar la imagen de Biden, todavía positivo por covid-19 y vapuleado en las encuestas.

Voces críticas, tanto de la derecha como de la izquierda, estimaron el año pasado que la retirada estadounidense de Kabul era una muestra de ineptitud y un espectáculo humillante que, además, convertiría a Afganistán en un vivero de grupos islámicos con animadversión por los estadounidenses.

Biden se defendió diciendo que tuvo el coraje de poner fin a una guerra fallida bajo tres presidentes y que no había forma de acabar con ella de otra manera.

Y aseguró que ya no habría necesidad de arriesgar vidas estadounidenses en el terreno. Ahora, con la muerte de Al Zawahiri, Biden tiene una oportunidad de oro para decir que se ha demostrado que tiene razón.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*Con información de AFP, Efe y Bloomberg

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