Deserción de hoteles en el arranque del Imserso por la subida de costes: «En algunas zonas no hay oferta»

Muchos negocios renuncian a participar por la congelación de las tarifas y la subida de costes Leer

Deserción de hoteles en el arranque del Imserso por la subida de costes: «En algunas zonas no hay oferta»

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No hay año en el que el programa de viajes para mayores del Imserso arranque sin polémica. Tras dos años de pandemia, ahora el problema está en que muchos hoteles han decidido no participar porque como los costes se les han disparado, dicen que ya no les compensa. El Gobierno decidió prorrogar las condiciones del programa «en lugar de hacer unos contratos nuevos», lo que suponía congelar las tarifas (22 euros por noche y persona), «a pesar de que ya se tenía conocimiento de la subida de costes energéticos», denuncia una fuente cercana a las negociaciones.

Estas fuentes calculan que puede haber un 40% de los hoteles que se ha caído del programa, alrededor de un centenar, «lo que afecta a miles de puestos de trabajo», explican. Se libran de esta estampida los hoteleros valencianos, que sí continúan en el programa gracias al plan de ayudas puesto en marcha por el Gobierno valenciano, que invertirá cinco millones para reducir así las pérdidas del sector. Supone el 20% de toda la oferta del programa de turismo social para mayores.

Viajes del Imserso

Este año el programa contaba con unas 816.000 plazas. «Hay zonas costeras que aguantaban el invierno gracias al Imserso y se van a quedar sin actividad. Y algunos mayores ya llegan a las agencias de viajes preguntado por algunos destinos y se les dice que no hay hoteles», lamentan.

Las empresas adjudicatarias del programa de viajes subvencionados que depende del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 que dirige Ione Belarra son Mundiplan (unión de empresas formada por Iberia, Alsa e IAG7) y Turismo social (Ávoris). La primera gestiona los hoteles de costas e islas, que es donde están los problemas, y la segunda, turismo de interior.

Ante la dificultad para encontrar hoteles, «y para poder justificar el número de plazas que se le han asignado, Mundiplan las está concentrando en los hoteles valencianos, de manera que hay una concentración de plazas en menos hoteles», explican estas fuentes.

En Baleares «va haber menos empresas que participen, que han basado su decisión en la continuidad de los bajos precios y la elevación de los costes», coincide la vicepresidenta ejecutiva de la Federación Empresarial de Hoteles de Mallorca (Fehm), María José Aguiló.

Nuria Montes, secretaria general de la patronal de los hoteleros valencianos, Hosbec, también coincide en que fuera de esta comunidad muchos empresarios «han decidido renunciar». Calculan pérdidas de unos 12 millones de euros, pues las empresas adjudicatarias les pagan 22 euros por persona y día (el precio se ha congelado), pero los costes, calculan, ascienden a 34 euros, lo que implica que los empresarios «reciben cuatro euros por persona y día».

Denuncian que los costes de personal se han incrementado un 6% y los de alimentación y bebidas un 25% mientras que la energía, que supone el 20% de sus costes, se ha encarecido un 300%. Esto «es una ruina tras dos años de pandemia».

En la temporada pasada ya hubo problemas, pues el Imserso lanzó sus viajes en enero, con meses de retraso. Se ejecutaron un 59,93% del total de plazas disponibles, unas 489.042. Ya entonces el sector denunciaba que se les pagaba por debajo de los costes y eso que aún no había estallado la crisis energética.

«Se necesita hacer esta actualización del programa para que todo el sector y todas las comunidades puedan seguir garantizando esta continuidad», dice Aguiló.

Hace tiempo que se cuestiona el modelo del Imserso, que se ideó para financiar viajes baratos para los jubilados, pero también para para que las empresas pudieran mantener el empleo todo el año, no sólo en temporada alta.

«Es una decisión política. No deberían poner en marcha un sistema de contratación que obliga a trabajar por debajo de costes», dice Montes. Fuentes del sector coinciden en criticar «la dejadez» del Ministerio y las dificultades que tienen para dialogar y reunirse. «Es como si no les importara».

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