España suma una medalla más a su impresionante palmarés de las últimas dos décadas

No hay deporte colectivo que haya dado más alegrías al aficionado español que el baloncesto. La medalla de oro cosechada en el Europeo de Alemania es la guinda para un equipo que, independientemente de quien vista su camiseta, siempre tiene una plaza ganada en el podio.
La exhibición en las dos últimas décadas no admite parangón, torneo por torneo. En los Europeos, el dominio es abrumador, con 10 medallas sumadas desde 1999: cuatro oros (2009, 2011, 2015 y 2022), tres platas (1999, 2003, 2007) y tres bronces (2001, 2013, 2017).
Mientras, los éxitos en los Campeonatos del Mundo se miden en oros, el de 2006, aquel histórico de Saitama y la final contra Grecia sin Pau Gasol y el más reciente de 2019, el gran torneo de Ricky Rubio.
Y por último, los Juegos Olímpicos, donde solo dos grandes versiones de Estados Unidos, con Kobe y Lebron al mando, nos relegaron a la plata en Pekín 2008 y Londres 2012. Y en Río 2016, de nuevo los norteamericanos apartaron a España de la gloria, esta vez en semifinales: los de Scariolo se llevaron el bronce.

España suma una medalla más a su impresionante palmarés de las últimas dos décadas

No hay deporte colectivo que haya dado más alegrías al aficionado español que el baloncesto. La medalla de oro cosechada en el Europeo de Alemania es la guinda para un equipo que, independientemente de quien vista su camiseta, siempre tiene una plaza ganada en el podio. La exhibición en las dos últimas décadas no admite parangón, torneo por torneo. En los Europeos, el dominio es abrumador, con 10 medallas sumadas desde 1999: cuatro oros (2009, 2011, 2015 y 2022), tres platas (1999, 2003, 2007) y tres bronces (2001, 2013, 2017). Mientras, los éxitos en los Campeonatos del Mundo se miden en oros, el de 2006, aquel histórico de Saitama y la final contra Grecia sin Pau Gasol y el más reciente de 2019, el gran torneo de Ricky Rubio. Y por último, los Juegos Olímpicos, donde solo dos grandes versiones de Estados Unidos, con Kobe y Lebron al mando, nos relegaron a la plata en Pekín 2008 y Londres 2012. Y en Río 2016, de nuevo los norteamericanos apartaron a España de la gloria, esta vez en semifinales: los de Scariolo se llevaron el bronce.

No hay deporte colectivo que haya dado más alegrías al aficionado español que el baloncesto. La medalla de oro cosechada en el Europeo de Alemania es la guinda para un equipo que, independientemente de quien vista su camiseta, siempre tiene una plaza ganada en el podio.

La exhibición en las dos últimas décadas no admite parangón, torneo por torneo. En los Europeos, el dominio es abrumador, con 10 medallas sumadas desde 1999: cuatro oros (2009, 2011, 2015 y 2022), tres platas (1999, 2003, 2007) y tres bronces (2001, 2013, 2017).

Mientras, los éxitos en los Campeonatos del Mundo se miden en oros, el de 2006, aquel histórico de Saitama y la final contra Grecia sin Pau Gasol y el más reciente de 2019, el gran torneo de Ricky Rubio.

Y por último, los Juegos Olímpicos, donde solo dos grandes versiones de Estados Unidos, con Kobe y Lebron al mando, nos relegaron a la plata en Pekín 2008 y Londres 2012. Y en Río 2016, de nuevo los norteamericanos apartaron a España de la gloria, esta vez en semifinales: los de Scariolo se llevaron el bronce. 

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