Reino Unido y el mundo despiden a Isabel II con un majestuoso funeral

Más de 500 líderes y políticos se dieron cita en Londres para darle el último adiós a la reina.

Reino Unido y el mundo despiden a Isabel II con un majestuoso funeral

Más de 500 líderes y políticos se dieron cita en Londres para darle el último adiós a la reina.

La reina Isabel II tuvo este lunes su última despedida en el Reino Unido. La monarca, quien falleció el pasado 8 de septiembre tras 70 años de reinado, recibió un solemne último adiós tras once días de sentidos homenajes a una figura que cierra un capítulo de la historia británica y mundial.

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Unos 500 líderes políticos y monarcas del mundo se reunieron en Londres para homenajearla en un grandioso funeral de Estado: desde el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, a los reyes de España, y hasta el emperador Naruhito de Japón.

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La jornada de este lunes arrancó en la imponente abadía de Westminster, donde el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, líder espiritual de la Iglesia anglicana, alabó la vida de la monarca, dedicada durante siete décadas a su pueblo.

“Las personas que aman servir son infrecuentes en cualquier ámbito de la vida. Los líderes que aman servir son aún más infrecuentes. Pero en todos los casos, aquellos que sirven serán amados y recordados, mientras que quienes se aferran al poder y los privilegios son olvidados”, afirmó Welby.

Funeral de la reina Isabel II.

Foto:

PHIL NOBLE / AFP

El Coro de la abadía de Westminster y el Coro de la Capilla Real hicieron vibrar con sus cánticos a los 2.000 asistentes. Una estremecedora fanfarria de los trompeteros de la caballería de la casa real dio paso a dos minutos de silencio, observados en todos los rincones del país, de las calles a los parques y los bares, donde muchos siguieron la ceremonia por televisión.

Tras el oficio religioso, Carlos III y sus hermanos Ana (72 años), Andrés (62) y Eduardo (58), seguidos por sus hijos Guillermo (40) y Enrique (38), acompañaron a pie el féretro en una procesión de casi dos kilómetros por el centro de Londres.

El ataúd fue cargado sobre un carro de la Royal Navy que, al son de las marchas fúnebres de Beethoven, Mendelssohn y Chopin, fue tirado por decenas de marinos hasta al Arco de Wellington, en Hyde Park Corner.

Los bisnietos de la monarca, el príncipe Jorge, de 9 años, segundo en la línea sucesoria, y su hermana Carlota, de 7 años, también siguieron al cortejo en el primero de varios vehículos oficiales, junto a su madre, Catalina, y la nueva reina consorte, Camila.

Infatigables pese a las largas esperas y colas en los múltiples homenajes de los últimos días, miles de británicos también salieron este lunes a las calles para acompañar a su reina hasta el final.

Muchos esperaron en el Mall, la célebre avenida que conduce al palacio de Buckingham, con banderas británicas, para ver pasar la solemne procesión tras el funeral.

El ataúd de la reina Isabel II, envuelto en un estandarte real y adornado con la corona del estado imperial y el orbe y el cetro del soberano

Foto:

BUFANDA OLI. AFP

Una vez en Hyde Park, los restos de la monarca viajaron en un carro fúnebre unos 40 kilómetros hasta el castillo de Windsor, al oeste de la capital británica. Allí, el féretro fue recibido por los queridos perros corgis de Isabel II.

“Siempre estuvo ahí, bueno, durante 70 años de mi vida, no conocí nada más”, dijo a la AFP Doreen Dyer, una telefonista jubilada de 76 años visiblemente emocionada. “No puedo imaginar una vida sin ella”.

Una vez llegó el ataúd a Windsor, hubo otro servicio religioso en la capilla de San Jorge, una iglesia gótica del siglo XV, lugar de reposo de los grandes monarcas británicos.

Unos 800 invitados, incluidos empleados de la difunta reina, asistieron a este último oficio público en que el lord chambelán, funcionario de mayor rango de la casa real, rompió su “vara de mando” y la colocó sobre el ataúd, marcando el fin del reinado de Isabel II.

Luego, el deán de Windsor, David Conner, leyó versos del libro del Apocalipsis, como ocurrió en los funerales de los abuelos de la reina, el rey Jorge V y la reina María, en 1936 y 1953, respectivamente, y en el de su padre, el rey Jorge VI, en 1952.

 Miles de personas visitaron a Isabel II en señal de respeto.

Foto:

EFE/EPA/NEIL HALL

Las personas que aman servir son infrecuentes en cualquier ámbito de la vida. Los líderes que aman servir son aún más infrecuentes.

Después de la lectura, se entonó el God Save the King (Dios salve al rey), el nuevo himno nacional que sustituye al God Save the Queen (Dios salve a la reina). Y tras sonar Preludio y Fuga en la menor, de Johann Sebastian Bach, el servicio llegó a su fin.

El rey se despidió del arzobispo de Canterbury y salió de la capilla, entre los aplausos del público de Windsor y dando por cerrados los actos oficiales por la muerte de su madre.

Finalmente, la reina fue enterrada en una ceremonia privada a la que solo asistieron los miembros de la casa real. El féretro fue inhumado en el Memorial Jorge VI, una pequeña capilla anexa donde descansan sus padres y las cenizas de su hermana Margarita.

Los restos de su esposo, el príncipe Felipe, también reposarán junto a los de ella, trasladándolos también desde una cripta, donde fueron sepultados tras su muerte en abril de 2021.

REDACCIÓN INTERNACIONALEL TIEMPO*Con agencias

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