Trii, la ‘app’ colombiana inspirada en Robinhood que quiere democratizar el acceso a la Bolsa

Trii, la ‘app’ colombiana inspirada en Robinhood que quiere democratizar el acceso a la Bolsa

La compañía, con la vista puesta en otros países de América Latina, ya ha empezado operaciones en Perú y espera estar presente en Chile en el primer trimestre del 2022.

Comprar y vender acciones en la Bolsa de Valores desde el celular sin un monto mínimo, de manera sencilla y 100 % digital. Eso es lo que ofrece Trii, una aplicación colombiana que tras su éxito en este país ya tiene la vista puesta en otros mercados de América Latina. 

La historia empezó en 2018 cuando Carlos Guayara, que en la actualidad tiene 32 años, y Esteban Peñaloza, de 29, trabajaban en un fondo de inversión privado en EE.UU. y, en un momento dado, tuvieron un dinero que quisieron invertir en la Bolsa de Valores de Colombia. Les fue imposible. 

Por aquel entonces, Robinhood, la aplicación estadounidense de inversiones, ya era una gigante. En ella se inspiraron. 

«Nos dijimos que si nosotros, que teníamos el conocimiento, que sabíamos dónde ir, que teníamos no tan poquita plata y no éramos nuevos en el tema no pudimos hacerlo, cuántos colombianos y, en general, latinoamericanos podían tener el mismo problema», explica Guayara en una entrevista a RT.

Las barreras

Se dieron cuenta de que las barreras eran varias. Una de ellas era que se necesitaba entre 25.000 a 50.000 dólares para abrir una cuenta de inversión. «¿Cuántas personas pueden tener ahorrados 25.000 dólares para invertir en un producto que además tiene riesgo? Realmente era menos del 1 % de la población«, comenta. 

Otra de las dificultades era que la inversión mínima debía estar alrededor de los 350 dólares. «Una vez más, en Colombia, y en la mayoría de países latinoamericanos, el salario mínimo está alrededor de los 350 y 400 dólares. Estabas pidiendo a la gente que entrara en algo completamente nuevo para ellos y donde no tiene ningún tipo de experiencia para invertir un mes de su salario», explica.

Estos y otros handicaps –como tarifas de transacción de entre 35 y 50 dólares– les demostraron que el negocio estaba construido para gente con un alto patrimonio neto. 

«Se estaba dejando fuera al 99 % de la población que podía invertir y nadie estaba trabajando para ellos. Era algo que tenía que cambiar (…) nuestra tesis era que teníamos que atacar a esos inversionistas minoritarios, a esas personas normales que nunca habían tenido acceso a la Bolsa. Democratizar el acceso al mercado accionario», matiza Guayara.

Y así fue como Guayara, Peñaloza y Luis Patt, tercer socio de la compañía, desarrollaron Trii, una aplicación que no solo permite vender acciones de empresas colombianas, sino que también de algunas estadounidenses. La empresa cuenta con una oficina en Bogotá, pero con un equipo, integrado por 32 personas, que trabaja prácticamente a nivel remoto desde Colombia, Brasil, México, Perú o Argentina. 

«Superado las expectativas»

«Hemos tenido un aceptación gigante. En estos ocho meses de operación, porque salimos en marzo de este año, superamos las 140.000 descargas, tenemos más de 75.000 cuentas creadas y 13 millones de dólares de portafolio bajo administración. Ha superado todas nuestras expectativas», afirma. 

Esteban Peñazola recuerda que el principio no fue sencillo. «Trii se conecta con entidades financieras y con la bolsa de valores de cada país con el que nosotros operamos. En América Latina las entidades financieras e incluso las bolsas de valores no son entidades muy tecnológicas (…) Tuvimos que trabajar mucho desde el punto de vista tecnológico para lograr un producto estable y que aguantase», dice.

La plataforma opera bajo el techo de la comisionista de Acciones y Valores, una de las más reconocidas del país y con más de 60 años de antigüedad.

Peñazola asegura que hay días que han llegado a procesar hasta 15.000 transacciones. «Eso requiere una gran cantidad de trabajo de tecnología», subraya.

La plataforma opera bajo el techo de la comisionista de Acciones y Valores, una de las más reconocidas del país y con más de 60 años de antigüedad. Y es que uno de sus principales objetivos era que «la gente se sintiese tranquila y segura al utilizar la aplicación». 

La compañía se emplea en Colombia, pero ya han empezado operaciones en Perú y espera estar en el primer trimestre del 2022 en Chile, además de haber establecido también contactos con Ecuador y Bolivia.

«Ahora mismo queremos abrir en la mayor cantidad de países de habla hispana que podamos (…) se trata de copiar y pegar el producto de inversión que tenemos en Colombia, pero obviamente adaptarlo a la realidad de cada país», asegura Peñazola, que añade que posterior a eso desean seguir con una visión como banco digital.

Marta Miera

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